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Enfermedades
reumaticas
Ciertamente, algunas enfermedades, son mucho más
amenazantes que otras, por cuanto implican discapacidad, desfiguración,
y dolor, como es el caso de la artritis reumatoide. En general,
hay mayores dificultades para adaptarse a las enfermedades que afectan
la imagen corporal y por lo tanto la auto imagen de las personas.
El diagnóstico de enfermedad crónica, cambia la forma
en que la persona se ve así misma y a su vida, afecta profundamente
su auto concepto ya que desde éste momento en adelante, todo
será distinto. Su proyecto de vida, deberá ser revisado
y, a menudo, no podrá saber cual será su curso.
La artritis reumatoide induce en el paciente varios
procesos interactuantes: Por un lado la inflamación, el dolor,
la pérdida de movimiento articular, la deformidad, producen
discapacidad y pérdida de un gran número de funciones
de la vida diaria, que pueden afectar en mayor o menor grado el
desplazamiento, el cuidado personal, el trabajo y otras actividades
básicas; estas a su vez afectan la independencia económica
y roles sociales de la persona. Por otro lado, al aparecer los primeros
síntomas, la persona comienza un proceso de asimilación
psicológica de la pérdida de su salud y un proceso
de duelo anticipado por la amenaza de pérdidas futuras. Estos
procesos conllevan a un esfuerzo cognitivo y emocional crónico
que resultan en una mayor vulnerabilidad psicológica. Desde
el punto de vista psicológico en la Artritis Reumatoide se
presenta un proceso continuo de estrés, adaptación
y superación en que participan varios factores contemporáneamente.
Por otro lado, la artritis reumatoide, por su naturaleza misteriosa,
e impredecible, puede generar fácilmente, sentimientos de
inseguridad hacia el futuro. El paciente, al no ver mejorías
en su enfermedad, y en algunos casos tener que soportar retrocesos,
puede llegar a una percepción de falta de control y resignación
exagerada, concluyendo, que nada ni nadie, será capaz de
cambiar su situación, aunque se le presenten alternativas
viables en el tiempo, como por ejemplo, nuevos medicamentos. Esto,
llevaría al paciente, a una fase de pérdida de confianza
en sí mismo y a un debilitamiento progresivo de la auto percepción
de su Yo, que no lo haría sentir merecedor de respeto y afecto,
impulsándolo a bajos niveles de autoestima, que a la vez
influenciarían su auto eficacia y por ende, la posibilidad
de acceder, a eventos reforzantes de tipo social. En la artritis
reumatoidea, la depresión media la relación entre
el dolor y el deterioro de la función cognitiva, aun luego
de ajustar los datos en función del posible impacto de la
edad sobre cada uno de esos parámetros. El tratamiento
adecuado de la depresión en los ancianos, con fármaco
y psicoterapia, repercute positivamente en la mejora de los síntomas
de la artritis y, como consecuencia, en la calidad de vida de aquéllos
que la sufren
Tratar a los pacientes ancianos de depresión
puede ayudar a aliviar el dolor de la artritis, lo que significaría
un hecho esperanzador para los que sufren la enfermedad articular
degenerativa. Las personas mayores que reciben tratamiento para
la depresión con medicamentos y terapia no sólo presentan
menos síntomas depresivos después de un año,
sino que las manifestaciones de su artritis también mejoran.
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Ultima actualización: Sat 20th 2008f September 2008 por Rednodo.com |